Pequeños logros se convierten en grandes éxitos.
La Navidad
🤶 es una fecha que me entusiasma, que me hace vibrar sin ningún motivo. En ella todo se puede 🤩🤩. Todo aquel que me conoce, sabe que adoro estas fechas 
. Me gustan los árboles y sus garlandas 
, las luces que decoran las calles
, las reuniones 
, las tardes de juegos de mesa ♠️♥️, las sonrisas y creencias infantiles
🤴
🤶
. Me gusta todo. Todo excepto sus dulces, no podía ser tan perfecto.
He pasado unos años en los que me ha costado tragar un poco con las fechas de Villancicos y Felicidad enlatada. Ha sido como intentar engullir una pelota de tenis 🥎🥎🥎🥎🥎. Pero este año, no sé cómo, vino un vendedor ambulante al trabajo. Y al ver el mantel, no me he podido estar y ha vuelto a nacer en mí
ese sentimiento festivo y ñoño ♥️♥️♥️♥️.
Ese simple acto me hizo reflexionar en que poco a poco
, después de una feroz tormenta, voy recuperando mi esencia 🥰, mi yo, vuelve a salir. Le ha costado a la puñetera volver a asomarse, perp ahí está.
Con el mantel en el asiento del copiloto, mientras conducía a casa, me sentí contenta
y orgullosa
de comprar mi estupendo mantel Navideño.
Había dos cosas que celebrar, una podía pagar el dichoso mantel, dos volvía mi antigua compañera de batallas. Y os digo en serio que no hay nada mejor que sentirse bien y feliz con una misma tras lograr pequeños éxitos y hazañas.
No hay nada como sentirse bien con una misma.
Ya hace unos días que va sacando la nariz la nueva Ingrid. 



Un día os cuento un poco más.
¡Besos!
¡Have a nice day!
Os dejo la foto de mi simple, sencillo y milagroso mantel, que seguro que voy a lucir orgullosa en mi mesa durante las fechas que vienen.



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