Concurso Instagram Escuela Tinta Púrpura IV
Los pies no me daban para seguir
corriendo. Como una desesperada corría por las calles vacías de ruido, de luz o
de cualquier otro ser que no fuera yo y quien iba detrás de mí.
Cada vez oía
más cerca su respiración y el pánico de lo que pudiera pasar atormentaba mis
pensamientos. Tenía las ideas bloqueadas, solo pasaban imágenes sangrientas por
mi cabeza y eso me animaba a seguir corriendo.
El miedo recorría mis entrañas y provocaba
en mí una adrenalina inesperada que me provocaba seguir corriendo, seguir adelante
buscando un sitio en el que me sintiera segura o pudiera despistar los pasos que
me perseguían.
En un intento de desesperación pude
ver que al final de la calle había una esquina y pudiera ser que en ella
encontrara la solución. Con un nuevo subidón de energía corrí con todas mis
fuerzas mi último esplín, y tras la esquina salté la valla, y me colé en una
pequeña rendija. Tras ella una estancia llena de tuberías mohosas y
pestilentes. Pero sin otro pensamiento que salvarme me introduje detrás de un
conjunto de ellas.
Tan solo podía oír el palpitar de mi
pulso en mi cerebro, no podía nada más que encomendar mi vida a Dios y comencé
a rezar como me había enseñado mi abuela
cuando era pequeña y llegaba la hora de dormir.



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