Concurso Instagram Escuela Tinta Púrpura
En el sombrío y oscuro jardín
Cloe se encontraba sentada en el frío suelo con la única luz de dos bombillas maltrechas,
que evocaban al recuerdo de un tiempo mejor en el patio interior de una
cochambrosa casa. Una de ellas producía un parpadeo constante que convertía en
tétricas las sombras de los árboles de alrededor y en la otra un insecto revoloteaba alrededor dándole
pequeños golpecitos que producían un clic monótono. Con ese único sonido la
pequeña tapada con una mohosa manta pasaba temblando las páginas de un viejo,
manoseado y sucio libro.
Las palabras, únicas protagonistas de esas páginas, saltaban
contentas y se acercaban a las mejillas frías de la criatura sentada en la
oscuridad de un patio viejo. En ese oscuro lugar solo brillaban sus dos ojos
azules, que miraban las filas cromáticas, anonadados e hipnotizados, devorando
cada historia que formaban aquellas hileras combinándose las unas con las
otras.
La niña sonreía y ni siquiera parpadeaba, pero cada golpe de aire
provocaba un estremecimiento en su pequeño cuerpo provocando que se arropara
más a aquello que la cubría.
Pero eso no
le importaba, a ella solo le importaba que aquellas dos bolas de cristal
continuaran quemando electricidad para poder continuar disfrutando de las
viejas páginas de su maltrechado y único libro.



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